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Legislar para beneficio propio y aumentar el funcionariado

LOCALES, OPINION

El Código Civil Paraguayo tiene 2815, artículos y fue aprobado el 23 de diciembre 1985, el Código Penal tiene 326 artículos y fue sancionada en 1997, el Código del Trabajo 412 artículos y fue sancionada el 29 de octubre de 1993, también hay 371 artículos del Código Procesal Laboral, pero como se puede notar prácticamente todas las leyes fueron redactadas y aprobadas en un periodo de 12 años, cuando los legisladores realmente se interesaron en hacer bien las cosas.


Estos hechos sucedieron principalmente a finales de la dictadura y la primera década pos dictadura, cambiaron todas las leyes y fueron puestas las que actualmente conocemos en esos 10 primeros años, donde aparentemente se legisló para construir una estructura jurídica que dé estabilidad, tranquilidad a los ciudadanos que habitamos este hermoso territorio.
Pero en 1999/2000, aunque pocos lo analicen todavía, hace 17 años hubo un quiebre institucional donde este modelo político y parlamentario empezó a utilizar las leyes que ellos mismos habían promulgado a esa fecha, e iniciaron negociaciones tendientes a los famosos co-gobierno, donde el Senado y la cámara de Diputados comenzó a presionar al ejecutivo para disponer de puestos de trabajo público y la creación de los mismos mediante nuevas Secretarias de diversas índoles que fueron cupos de políticos distribuidos por bancadas.
Este modelo de política pos 2000 permitió que los gastos públicos con la contratación de funcionarios públicos treparan considerablemente, cargando al Estado Paraguayo que a través del Ministerio de Hacienda cada vez más necesitó generar recursos y crear impuestos para poder pagar a los mediocres y prácticamente zánganos, que lograron a través de padrinos políticos un cargo en la función pública. Llegando al punto que en el 2008 hubo momentos en que no había suficiente dinero en las arcas del gobierno para abonar los salarios; cuando había ganado las elecciones el hoy senador Fernando Lugo.
Al asumir el gobierno el Sr Fernando Lugo, estábamos los paraguayos confiados y muchos decían que por fin se acabaron las contrataciones de nuevos funcionarios públicos e inclusive se reduciría drásticamente, dándoles a todos funciones y permitiendo que todos vayan cumpliendo tareas, y aquel que no las tuviera debería abandonar la función pública y dedicarse a las tareas laborales en el ámbito profesional o en las empresas privadas.
Grande fue la sorpresa del resto de los ciudadanos cuando nos dimos cuenta de que cada vez más personas ingresaban a la función pública, en cada Ministerio que existía, en el banco Central, en las Binacionales aumentando considerablemente la carga de gastos fijos, o rígidos que el gobierno debía de asumir para cumplir con los empleados. Y estos cada vez estaban más organizados en sindicatos colorados que se resistían a perder su empleo que viene a ser el único sostén de su familia.
Así en el 2012 ante tanto reclamo de los azules quienes decían merecerse el gobierno, lograron en una maniobra por los menos sospechosa de contubernio culminar con la Alianza Lugo-PLRA y lo botaron del gobierno nacional, instalándose la bandera azul en todos los ministerios y binacionales posible, iniciándose de esta manera un nueva camada de incorporados al funcionariado público. Este funcionariado que matemáticamente debe tener una carga anual de acuerdo al crecimiento de nuestra población a la disposición de rubros para ir creando los nuevos empleos ofrecidos por cada gobierno, pero no utilizar al estado para colocar solo a partidarios de cada equipo, quitando seriedad al gobierno y llenándolo de funcionarios mediocres quienes ni se esfuerzan en estudiar o capacitarse si al fin de cuentas solo dependen de la voluntad y el poder de su amigo político, su líder de turno.
Qué puede crecer un Estado en educación, en infraestructura, en seguridad, en economía, en salud pública sí los Ministros ni deben de dormir tranquilos tratando de cuidar su presupuesto para que finalmente todos a fin de mes vayan cobrando su jugoso salario, horas extras, vacaciones, aguinaldos, dobles y triples en muchos casos.
Quien no querría ser funcionario público si finalmente tienen más vacaciones y privilegios que en las empresas privadas, ganan mejor salvo honrosas excepciones, tienen más días de vacaciones, tienen sindicatos que mejoran su condición laboral, o van a huelga, cuando desean aumento solo se organizan e inician las huelgas para lograr sus objetivos reduciendo las horas de trabajo a apenas 6 horas o convirtiendo el día en por lo menos tres turnos, para así a acudir a tres empleos y ganar 5 veces más que un humilde trabajador contratado por una empresa privada.
Y los legisladores Diputados y Senadores se olvidaron de crear nuevas leyes o incluso crean aquellas que les beneficie como ser la jubilación a corto plazo, los aumentos salariales, los viajes pagados, los servicios médicos de primera para su familia y una serie de injusticias a los humildes empleados del sector privado que mínimo trabajan 9 horas diarias, en muchos casos 10 a 12 horas sin cobrar el salario mínimo, no contar con un seguro médico básico como lo es IPS, ni que decir cobertura en Sanatorios, o estar sindicalizados.
Es sombrío la situación del ciudadano común y este ritmo y costumbre aparentemente todo seguirá en un estricto acompañamiento político para seguir ocupando cargos públicos que no existen, crear más carga social al Estado, no invertir en ningún rubro y tratar de perpetuarse haciendo leyes beneficia pocos a unos pocos y no a toda la población.

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